Cómo aprender a pensar

Normalmente dejamos nuestras decisiones y las consecuencias que éstas acarrean al azar. Desestimamos e infravaloramos el bien más preciado del hombre: la capacidad de pensar, la razón. Vivir erráticamente, sin analizar, pensar, o peor aún, efectuando ésas actividades de una manera distorsionada, resulta contraproducente.

Considerando lo relevante que es aprender a pensar en una sociedad donde se nos induce a seguir ideales dominantes, hemos de proporcionar en este artículo la información necesaria para ir desarrollando esta cualidad.

Cómo aprender a pensar

Analiza los estereotipos y esquemas bajo los cuales determinas tus comportamientos y decisiones. Evita precipitar, simplificar y juzgar. Bajo ninguna circunstancia lleves al extremo. Deshazte de la polarización y detente a observar y analizar. La idea es que tengas una actitud receptiva y abierta que te brinde la posibilidad de que comprendas modelos completos y ajustados.

No le des importancia a aquello que no lo tiene. No personalices lo que te ocurre. Tus necesidades deberán ocupar la primera línea de tu vida, por lo que jamás debes poner por encima la aceptación de otras personas. No permitas que la moda, marketing o aparentes amigos te sometan al deber o resignación. Encuentra un grupo donde aceptarán tu idiosincrasia.

Desarrolla la autoconfianza. Cultívate a través del aprendizaje continuo. Siempre cuestiónate para orientar tus acciones a la mejora, desarrollo y aprendizaje. Busca lo mejor de cualquier persona con el objetivo de absorber de ellos. Jamás actúes de forma impulsiva, al contrario, brinda homenaje a la reflexión.

Aprende a debatir y dialogar. No descartes las propuestas de terceros. Mejora tus argumentos, no seas agresivo en tus conversaciones. La idea es que desarrolles el arte para negociar.

Tienes que analizar tus relaciones. No confíes indiscriminadamente, pero tampoco pretendas desconfiar en todo el mundo. Estudiando las motivaciones, gestos y educación de terceros podrás determinar quién es ideal para ti. Aléjate de las personas tóxicas y opta por las positivas.

Sumérgete en el desarrollo de los procesos de pensamiento. El inductivo y deductivo te permitirán huir de las asociaciones simples. Contempla las diversas alternativas sin simplificar, así podrás anticipar el futuro y aprender lo ocurrido.

Desarrolla tu capacidad de análisis, siempre procura analizar todos los acontecimientos. Estudia lo que te ocurre y lo que no. Asimismo, focaliza tu atención a través de la planificación y organización proactiva. Brinda homenaje a los objetivos plasmando tus sueños en un papel y elaborando un plan para su consecución.

La intuición y su valor dentro del mecanismo de razonamiento

Existen corrientes filosóficas que procuran desestimar el papel de la intuición dentro de los procesos cognitivos, ajustado al hecho de que no pueden desarrollarse a través de un riguroso análisis, como en caso del objetivismo, el sistema desarrollado por Ayn Rand, quien brinda homenaje a la razón como valor prioritario en la vida del ser humano.

A pesar de que la intuición no acierta en la totalidad de los casos, siempre debe de rendirse consideración -no prioridad- dentro del acto de pensar. Es una fuente muy importante que tiende a activarse de noche, en el momento que consultamos nuestros problemas con la almohada. A través de ella podemos llegar a conclusiones que dejamos pasar en otro momento por alto.

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